29/8/08



Se acaba agosto, pasa el tiempo, nada cambia. Me gusta el invierno, la lluvia, ver la mar revuelta y la playa vacía. El frío, embutirse en la ropa, abrigarse,... Sí, el calor está bien pero para no hacer nada. Aunque soy persona friolera, prefiero poner la camiseta, la sudadera, el jersey, las cazadoras, (tipo cebolla con sus capas) que asfixiarme y aplatanarme bajo el sol. Vaya! éste es al que a veces echo de menos en invierno, vamos que lo ideal sería frío con cielo azul, como cuando me fui a estudiar a León. Pero aquí no es muy frecuente.


El miércoles tengo un reto, reto que yo misma me busqué en un momento demasiado optimista por no decir idealista. Empezar otra carrera, estudiar, y si ya me costó en su momento, ahora me resulta muy pero que muy difícil. Por eso echo de menos en estos momentos aquel ambiente estudiantil, con amigos en la misma situación, fuera de casa, buscándonos la vida, abriéndonos al mundo semi-independiente (lejos de la casa familiar, de la comida puesta a su hora, de los amigos de la infancia, aprendiendo a organizarse solo, ...) y trabajando porque el dinero nunca llegaba hasta fin de mes. Tiempos diferentes, globalmente buenos hasta la llegada de la agorafobia y los ataques de pánico, a pesar de los cuales, allí seguí como podía (pero esta es otra historia).


Pues sí, el miércoles exámen, y yo con la mínima capacidad de concentración, insomnio agudizado, con más miedo a la calle que nunca, con una mano inutilizada y con un grado bastante grande de desesperación. No arrepentimiento por no haber espabilado antes, pero sí con un gran cabreo por la situación en la que me encuentro, no es en absoluto un buen momento y para poder retener las cosas tardo más que el caballo del malo.


De nada sirve quejarse ni quiero, pero escibir me ayuda y por eso lo hago.


No hay comentarios:

MoMenTiLLos

VAMO'PA'LLÁ